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Dientes de Leche: Cuándo Salen Y Cuándo Se Caen

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La aparición de los dientes de leche es un gran paso en el crecimiento de un niño, por eso, es normal emocionarse al ver la nueva sonrisa de nuestros hijos. Sin embargo, también implica empezar a cuidar de la dentadura de los más pequeños. Porque una buena salud bucal empieza con el primer diente.

¿Cuándo salen los dientes de leche?

Los dientes de leche salen entre los cuatro y los ocho meses, es lo que se conoce como «erupción dental», y requieren de cuidados diarios para mantenerlos en buen estado. Estos dientes temporales desempeñan un papel crucial en la salud bucal del niño. Ayudan a mantener la mandíbula en su sitio mientras los dientes permanentes siguen creciendo en el interior de las encías. También crean las aberturas por las que salen los dientes de adulto. Además, influyen en cómo el niño aprende a masticar, sonreír y hablar. En este sentido, no cuidar los dientes de leche puede afectar enormemente a su salud bucal y general, no solo en la etapa infantil, sino también en la edad adulta.

Por lo general, a los 3 años ya han salido los 20 dientes de leche. Sin embargo, cada niño crece a su propio ritmo. Por eso, si tienes alguna duda sobre cuándo van a salirle los dientes a tu hijo, puedes preguntarle a tu dentista.

¿Qué debes hacer cuando le salgan los dientes de leche?

Durante la dentición, es posible que el bebé llore más de lo normal y esté de mal humor. Esto se debe a que los dientes emergentes podrían causar dolor y sensibilidad en las encías. Los síntomas típicos de la dentición pueden aliviarse frotando las encías con un dedo limpio, una gasa húmeda o un mordedor frío.

Por otro lado, es hora de empezar a cepillarle los dientes. En cuanto aparecen las primeras piezas, puede haber caries. Por razones de seguridad, los padres o cuidadores deben cepillar los dientes hasta que el niño cumpla dos años. Después, tu hijo podrá «ayudar» a guiar el cepillo. Sin embargo, se recomienda encarecidamente que un adulto continúe cepillándole los dientes hasta que tenga 7 años.

Tan pronto como le salgan los dientes, debe acostumbrarse a lavárselos dos veces al día, una de las cuales antes de acostarse por la noche. Un hábito eficaz es cepillarle los dientes con una pequeña cantidad de dentífrico con flúor, como la pasta dental Oral-B de Winnie the Pooh para bebés de 0-2 años, usando un cepillo de dientes de tamaño infantil con cerdas suaves, como el Oral-B de Winnie the Pooh de 0-2 años. Al terminar, es poco probable que el bebé pueda escupir la pasta de dientes, así que pásale un trapito por la boca para quitarle el exceso. Tragar la pasta puede darle dolor de barriga o diarrea. También puede provocar fluorosis, que son unas manchas blancas en los dientes de leche que se producen por un exceso de flúor en el organismo.

A partir de los 3 años, se puede usar un cepillo eléctrico, como el Oral-B 3+ (disponible con personajes de Frozen o Star Wars), siempre que quien cepille los dientes sea uno de los padres.

Cuándo deberías llevar a tu hijo al dentista?

Tu hijo debería haber ido al dentista antes de cumplir el año. De hecho, puedes llevarlo en cualquier momento desde que le salga el primer diente. De este modo, no solo cuidarás de la salud bucal de tu hijo y empezarás a acostumbrarlo a tener unos hábitos saludables, sino que podrás preguntarle al dentista cualquier duda que tengas.

Para preparar a tu hijo para su primera visita, puedes contarle lo que le harán y asegurarle que será una experiencia positiva. Procura leerle historias o ver vídeos infantiles sobre dentistas. Anímale a abrir mucho la boca para practicar antes de la revisión. En la primera visita, es probable que el dentista te pida que te sientes en la silla con tu hijo en el regazo. Echará un vistazo a cómo están creciendo los dientes y la mandíbula del niño, mirará si tiene caries y luego le hará una limpieza.

¿Cómo puedes asegurarte de que los dientes de leche se mantienen en buen estado?

Además de cepillar los dientes de tu hijo dos veces al día y llevarle al dentista con regularidad, es importante que en su dieta no haya demasiado azúcar. Al igual que sucede con los dientes permanentes, ingerir demasiado azúcar puede ocasionar placa dental y caries. Por eso, es buena idea que beban principalmente leche o agua, ya que los batidos, zumos y refrescos contienen mucho azúcar. Procura restringir el consumo de bebidas azucaradas y el picoteo antes de ponerlo a dormir o, simplemente, intenta que no los tome. Tampoco acuestes al niño con un biberón con alguna bebida azucarada. Por la noche solo debe tomar agua.